CB

 

HEROICO Y BENEMÉRITO

CUERPO DE BOMBEROS DE HONDURAS

HISTORIA DEL CUERPO DE BOMBEROS

Personal del Cuerpo de Bomberos

El personal del cuerpo de bomberos organizado por el emperador Augusto Cesar tenía distintos rangos jerárquicos incluyendo un perfecto, un  sub perfecto, diez tribunas, cien centuriones, cien verillarii y un número de indeterminados de  bomberos de distintas clasificaciones denominadas Acquarii, Siphonatii, Uncunarii y Falcarii. Sus clasificaciones indicaban el trabajo que realizaban en la escena del incendio. El perfecto tenía el comando de todo el cuerpo, tal y como ocurre hoy en día con el jefe.

 

Por lo general era seleccionado por el emperador de entre la aristocracia Romana. Los demás rangos correspondían a los jefes de zona, capitanes, tenientes, sargentos y cabo.

Los bomberos romanos recibían paga  y una pensión al retirarse después de haber servido por 26 años. La perfecta tenia poderes de juez para juzgar cualquier asunto relacionado con los fuegos.

 

Indiferencias por parte de autoridades e Instituciones

Tegucigalpa y Comayagüela al igual que otras ciudades, han tenido que lamentar los desastres ocasionados por el fuego; Hospitales, establecimientos comerciales, industrias, fabricas, talleres, mesones, residencias, escuelas, cuarterías de humildes ciudadanos, etc., fueron pastos de las llamas, a pesar que desgracias de esta naturaleza se originaba con frecuencia en el distrito central poco interés se  evidencio a fin de crear un cuerpo de bomberos; Y es así como, antes de 1915, no encontramos que autoridades o instituciones patrocinaran actividades con este propósito.

 

Manifiesta preocupación por la creación de Cuerpo de Bomberos

 

Tegucigalpa y Comayagüela al igual que otras ciudades, han tenido que lamentar los desastres ocasionados por el fuego; hospitales, establecimientos comerciales, industrias, fábricas, talleres, mesones, residencias, escuelas, cuarterías de humildes ciudadanos, etc., fueron pasto de las llamas. A pesar que desgracias de ésta naturaleza se originaban con frecuencia en el Distrito Central poco interés se evidenció a fin de crear un Cuerpo de Bomberos; y es así patrocinaran actividades con éste propósito

 

Fue hasta 1920, siendo Presidente de la República el General Rafael López Gutiérrez y Alcaldes Municipales de Tegucigalpa y Comayagüela los Señores: Trinidad F. Rivera y Juan Angel Irías respectivamente, que se puede decir que comenzó a surgir la preocupación y a sentirse la necesidad de la prestación de un Servicio de Bomberos de esta ciudad capital: lo que obligó al Presidente Gutiérrez ordenar a sus Alcaldes, Rivera e Irías, hicieran algo por adquirir Equipo Contra Incendios y que seleccionaran personal para que prestara este servicio.

 

En febrero de 1921 los Señores Rivera e Irías solicitaron a

Alemania una Bomba Portátil con diez  mangueras y cinco Pitones Directos, la que debido a los difíciles medios de transportes, llegó a Tegucigalpa hasta el año de 1922 y la que durante algún tiempo no fue utilizada, por la carencia de personal capacitado en el noble ramo bomberíl. Fue hasta el 10 de abril de 1924, cuando ejercía la Alcaldía de Tegucigalpa Don Eugenio Molina, que se acordó hacer solemne entrega de la Bomba y el pequeño equipo al Señor Julio Villar de nacionalidad Suiza y persona de profundo espíritu de servicio, para que éste la utilizara en caso de incendio, ya que el Sr. Villar conocía el funcionamiento de la Bomba.

 

Don julio, hombre entusiasta y acostumbrado a servir a la comunidad en toda clase de emergencias, siempre se hacía presente con la bombita en compañía de dos de sus hijos, Julio Villar H. y Carlos Villar, habían acondicionado la bombita en un pequeño tanque de agua remolcable con capacidad  de 200 galones.

 

La compra de una “Unidad Contra Incendio”.- Todos respondieron satisfactoriamente, recaudándose la suma de Cuatro Mil Lempiras (Lps. 4,000.00) aportando el Distrito Central la suma de Dieciocho Mil Lempiras (Lps. 18,000.00) ya que el costo de la unidad puesta en Tegucigalpa era de Veintidós Mil Lempiras (Lps. 22,000.00).

 

Esta unidad fue entregada oficialmente al Sr. Solórzano de nacionalidad Nicaragüense quien tenía conocimientos Bomberíles, no obstante que los empleados del Garaje Nacional carecían de los más elementales conocimientos de Extinción de Incendios, con la llegada de ésta Unidad, se vino a resolver en parte el problema, pues los procedimientos anticuados y rústicos empleados desaparecieron; sin embargo, los empleados del Distrito Central, enfrascados en otras actividades, se fueron olvidando del cuidado y mantenimiento de la Unidad.

Dando como resultado que al llamárseles a combatir un incendio ésta se encontraba sin agua, sin combustible y el personal desorganizado, demostrándose con ello el desinterés en tal importante servicio. Sin embargo, conviene señalar que ciudadanos de gran sensibilidad social y espíritu progresista se identificaron para prestar servicios en forma voluntaria y desinteresada, cuando una vida o propiedad se encontraba amenazada ante el peligro del fuego, son ellos: Tomás Martínez, Natalio Quílico, Terencio Amador y Oscar Rodríguez Gómez (Sub Comandante).

Llamadas de Emergencia
 

Estas se hacían a la central de teléfono, macando el 01, el operador tenía la obligación de reportar por el teléfono directo al garaje del distrito central, indicando la dirección exacta donde se había originado el incendio.